Hoy hace falta mirarte. Han sido días oscuros, largos, fríos y muy duros en los que solo pensarte y preciosa recordarte no ha sido suficiente. Escúchame: solamente una mirada bastará. Con una mi alma podrá callar la voz de mi mente.
¡Cuán insignificante soy en medio de este universo gigantesco en el que, inmerso, enfrento días como hoy cuando por el camino voy buscando esquiva redención con una sencilla intención: volver a encontrar la calma que en su silencio mi alma perdió por esa maldición!
Vales más que los diamantes que tanta gente valora aunque no los atesora porque solo son brillantes, vacíos, irrelevantes. Pero tú, D, vales tanto que la lluvia es tu llanto; tu sonrisa es la aurora preciosa y renovadora como de la alondra el canto.
Cuando se viste de gala, Selene sale de rojo. ¡Al pensarla me sonrojo! Mientras ella se acicala mucha emoción me regala, porque solo imaginarla de escarlata y soñarla sobre su trono celestial es muy hermoso y especial como lo es admirarla.
Aquellos labios carmesí y la carita de marfil que en aquella noche de abril por fortuna yo conocí y con mis versos describí, enfrentan las madrugadas, a menudo congeladas, bajo aquel manto cobrizo que altanero, sin permiso, roba todas las miradas.
En estas tardes lluviosas cuando frío sopla el viento me detengo un momento a pensar cosas preciosas, bonitas, maravillosas... y te pienso, bella donna . Mas lo que hoy me emociona es soñar con el hechizo del fino manto cobrizo que hoy, linda, te corona.
Tu sonrisa nunca miente, pues con la mirada muestra la gran jugada maestra de tu carita sonriente: la alegría permanente de saber muy bien quién eres y de entender lo que quieres: ese cariño de verdad , ese que es felicidad, ese que en sueños prefieres .