de cuando me dejaste, de nuevo, con la boca abierta
Tú me quieres enloquecer o quizás tú no lo buscas y yo, con palabras bruscas que no sirven para entender la belleza que puedo ver, apenas alcanzo a halagar y con timidez admirar aquella preciosa visión que, cercana a la perfección, me permite alegre soñar.