soledad perpetua

Nunca digas que no entiendo
el dolor de la soledad,
pues con demasiada crueldad
continúa destruyendo
mi vida, mientras temiendo
los años que me queden, yo
vivo con lo que me quedó
tras mucho sufrir y perder:
no pocas ganas de querer.
¿Podré otra vez? Quizá no.

Comments

Popular posts from this blog

divertimento acróstico

hermosura del alma

muchos kilómetros más