Posts

Showing posts from August, 2022

Para Hollín, mi gato.

Pensé que no te vería ya más cuando mi camino se cruzó con el destino que arrasó con mi alegría. Es cierto: fue culpa mía pues te dejé abandonado. Yo te quería a mi lado, mas me faltó valentía y fue larga la agonía que me dejó agotado... Recuerdo cuando te encontré: tras unos duros barrotes sonreían tus bigotes y así, sin más, me enamoré. «Ahora lo quiero», pensé... y pasó aquel atardecer y también ese anochecer. Entonces, esa mañana con emoción muy arcana sentí nuestro lazo nacer. Me has hecho feliz, gato. Me mostraste tu corazón: de maravillas odeón. Eres paciente y sensato. Sé que sufriste maltrato; que bien conociste el dolor. Hoy disfrutas de mi calor; ya, tus heridas sanadas; tus lágrimas, enjugadas. Hoy vives cubierto de amor. Ahora has regresado y tus ojos me iluminan mientras por caricias minan. Siento que has perdonado que te haya olvidado. Somos fantasmas, gatito, y el futuro ya está escrito: una noche no cesará y muy presta nos cubrirá con su gran manto infinito.

Creciendo, madurando, viviendo, abandonando.

Alguna vez, y sin saber de las trampas que velaban y que en sombras me esperaban, renuncié a cuanto quise ser y fui algo duro de ver. Nunca hubo sueños por vivir. Yo jamás pude decidir. Tan solo bastó un error que me mostró, claro, el horror y motivos para reír.   Quizás nunca pude escapar de aquella vida trazada; tal vez ya se avecinaba la ruta que habría de andar. También al báratro marchar y sus abismos recorrer serían parte de crecer. Hoy tengo las cicatrices de otros tiempos infelices que nunca volveré a ver.

Combatiendo la depresión

No estoy solo en mi depresión Pues hay enemigos aquí Que ya hace mucho conocí Al oír su triste canción… Antes confiaba en la oración; Hoy sé que el cielo no ayuda, Que solo llena de duda, Que no tengo más que valor Para combatir el furor De una vida cruel y cruda

Sobre la pérdida de mi amada esposa, de mi amor y de mi esperanza.

El peso de la tristeza lastima el cuerpo y el alma robando de ambos la calma y acabando la certeza. Hay que enfrentar con alteza la verdad de lo perdido y abandonar lo vivido. Enfrentarse a las memorias es revivir las historias que entonces habrán vencido. Pero, ¡qué duro apartarme de toda la felicidad, de la alegría y la beldad que tu amor solía darme! No he podido acostumbrarme a pensarte sin odiarte porque solo puedo amarte. Las canciones que escuchabas y, gozosa, tú cantabas hoy me hacen recordarte… Recuerdo noches contigo cuando al mirarte reía; bailando, aunque no sabía, y aunque era menos que amigo. Tras tantos años yo sigo dedicándote mis versos… Llenos de lágrimas estos a tus ojos no llegarán y en la noche se perderán queriendo ser unos besos.

De brazos y manos abiertas

Quiero enfrentar al demonio. Quiero saltar al asalto Aunque sé que el precio es alto. Quisiera ser testimonio De coraje sin oprobio. Quiero comprender el dolor De quienes sufren por amor; Ayudar a quien, perdido, En soledad ha sufrido Y al final morir con honor.

Demencia religiosa

Ese infierno hecho de miedo, De tantos vivos azote, Es solo el viejo Quijote Loco, creyendo su credo. Hay que olvidar con denuedo Tal triste y demente noción Y bajo la luz ser legión; Sin temor del juicio vivir; Un día, con calma, morir Y hacer de la paz un bastión.

Vidas frágiles - a propósito de la muerte de Taylor Hawkins.

  ¡Qué frágil que es esta vida Do, sin pedirlo, arrojados Así un día llegamos! Aquí, donde la alegría Con la depresión anida Nada hoy tiene sentido. Hay un corazón herido Cuyo dolor compartimos Pues de noche juntos vimos Cómo un amigo ha partido.

Arduos caminos

Pues, ¿de qué sirve un soldado cuando sus armas, esfuerzos, también sus brazos expuestos y su semblante cansado muestran que es rechazado? ¿No son dignas de confianza las marcas que con templanza lleva de aquel la armadura, recuerdos de su amargura, y de sus luchas a ultranza?

Justo olvido

Por caminos conocidos Donde no quería volver Hoy, con amor y por deber, Volví con pies confundidos Y con los ojos hundidos. Allí, al fin del camino, Una sombrita adivino… ¡Es mi gato! Me conmuevo Y con tristeza compruebo: No me conoce el felino.

La pérdida de mi fe

 Ya la fe no es lo que era Antaño cuando, creyente Sin pensar y ciegamente Marchaba en pos de la hoguera Donde ardía la quimera De ese mundo hecho de miedo, Convicción, certeza y credo. Hoy sé que la fe no existe, Que vuestro dios no me asiste, Que sin él todo lo puedo. Verás, que fue por aquel dios Que una noche dije: «Lo haré». «¡Seré feliz! ¡No cambiaré!» «¡Perfecto soy, así que adiós!» ¡Ah, pero él juega dominós! Contra «sus hijos» conspira Creyendo que amor inspira Exigiendo la obediencia Que bien corrompe la ciencia Puesto que es todo mentira