La pérdida de mi fe

 Ya la fe no es lo que era

Antaño cuando, creyente

Sin pensar y ciegamente

Marchaba en pos de la hoguera

Donde ardía la quimera

De ese mundo hecho de miedo,

Convicción, certeza y credo.

Hoy sé que la fe no existe,

Que vuestro dios no me asiste,

Que sin él todo lo puedo.


Verás, que fue por aquel dios

Que una noche dije: «Lo haré».

«¡Seré feliz! ¡No cambiaré!»

«¡Perfecto soy, así que adiós!»

¡Ah, pero él juega dominós!

Contra «sus hijos» conspira

Creyendo que amor inspira

Exigiendo la obediencia

Que bien corrompe la ciencia

Puesto que es todo mentira

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